En muchas copropiedades, el mantenimiento se atiende cuando “ya se dañó”. El problema es que lo urgente suele salir más costoso: daños mayores, interrupciones, quejas
En muchas copropiedades, el mantenimiento se atiende cuando “ya se dañó”. El problema es que lo urgente suele salir más costoso: daños mayores, interrupciones, quejas